4° “A” INTEGRANTES:   Liñan Iparraguirre Danny Gabriel        Grupo N° 1
                                        Pintado Pérez Britney Nicol
                                        Vásquez Cacho Evelyn Vanessa
                                        Lizárraga Contreras Fernanda Paola
                                        Dávila Valverde Yazmin Kelita


LEYENDAS DEL DISTRITO DE LA ESPERANZA
Las leyendas son hechos reales o fantasiosos que adornan nuestra cultura, en nuestro distrito tenemos muchas por conocer. Si nos interesamos un poco más e investigamos encontraremos historias interesantes y poco comunes. ¡SON GRANDIOSAS!
En este sitio les dejo algunas, las más singulares para nosotros, que lo disfruten.


El entierro del cerro Campana


El cerro Campana queda frente a la cumbre, en el camino a Trujillo, saliendo de Chicama. En tiempos no muy remotos, hubo también un palenque de ladrones, los que detenían a los viajeros y los desvalijaban, guardando en aquel cerro, los tesoros que reunían con sus robos. 
Acabó con los ladrones el enérgico General Suárez, cuando fue Prefecto de La Libertad (1860-62). Hasta ahora muchos recuerdan la figura austera y resuelta de quien, como intendente de Lima, también cobró fama por su afán de meter en regla a toda clase de contraventores. Tiempo hubo en Lima en que las gentes de cierta condición temblaban cuando se oía el grito de “allí viene el intendente.
Fue el General Suárez quien acabó con los ladrones, dando una tremenda batida en los alrededores de Trujillo y en Ascope, que por estar rodeado de encañadas y desfiladeros se prestaba para las maniobras y escapatoria de los bandoleros, pero al extinguir a la banda de ladrones, no pudo acabar con la creencia general de que en los cerros existían tesoros dejados por los ladrones.  
Allá, por los años 50 un tal Manuel Mendo, yendo para Huanchaco en compañía de José Nazarero y José Manuel Alcántara, conversó sobre entierros y bandidos con sus compañeros de arrieraje, porque los tres se dedicaban a esa clase de negocio, que hoy a languidecido por razón del progreso. Nazarero conocía la versión de que existía un gran tesoro en el cerro y propuso a Mendo buscar juntos, pero Mendo no aceptó; Alcántara en tanto se mantuvo silencioso, como quien oye llover, y nada dijo.  
Pasaron los días y el tal Alcántara se hizo acompañar por su sobrino, mozo y resuelto, y buscando y buscando encontró el entierro (por lo menos uno de ellos) y salió de pobre, dejó el arrieraje, y al poco tiempo después compró el fundo llamado “Alcantarilla” y comenzó a señorear como hombre de posición acomodada. Hasta hoy hay gente que señala ese lugar y afirma que todavía quedan monedas y valijas de oro y plata en el cerro Campana.   
Además de esta versión, también otro de nuestros literatos contemporáneos, el señor Max Linder, nos ofrece una sugestiva leyenda, sobre la tradición que prevalece en el pueblo de Huanchaco, acerca de la existencia de una campana de oro macizo, que sin duda, perteneció a los Chimús, sepultada en la cavernosidad de dicho cerro, que siempre sirvió como guía o punto de orientación a los navegantes. 



EL FRÉJOL Y EL MAÍZ

Se cuenta que un hombre que estaba de visita por la hacienda de Huayobamba siempre se en-contraba con un campesino, pero un día él estaba chacchando su coca y pues de la nada le contó la leyenda del frejol y del maíz en donde dijo: “después que el dios de los antepasados creó a los hombres y a las mujeres les regaló, entre otras semillas, dos semillas de poroto y dos de maíz. Al entregárselas les dijo: -"Estas semillas de frejol y de maíz que les entrego, de-ben siempre sembrarse juntas, regarlas con las lluvias del cielo y cultivarlas con amor. No olviden mis palabras, pues del cultivo de estas semillas comerán ustedes y los hijos de vuestras hijos". Al terminar de hablar el dios desapareció y no lo volvieron a ver jamás". "Después los hombres y mujeres se dedicaron a sembrar y cultivar las semillas juntas y observaron que el maíz crecía grande y poderoso; daba cañas dulces y fuertes, lucía barbas hermosas y producía choclos con granos de gran tamaño. Además observaron que el frejol que se arrastraba por el suelo se enroscó a la caña y se elevó también en busca del cielo". Por ello sacamos mejores cosechas, los choclos y los "chucaros" son más buenos.

MACARENA



Una señora, ya anciana, nacida y criada bajo la bella sombra de la Iglesia de San Gil, la cual, en su devoción, cada año salía tras el palio de su Virgen Macarena, muy pegadita al manto, contaba una de tantas leyendas de esta Imagen.

 "La Virgen de la Macarena llego de "rebote" a Sevilla, ya que una leyenda cuenta que un mercader llegado desde Italia y con destino al Nuevo Mundo, se disponía a embarcar en un barco arriado en nuestro Puerto de Sevilla, cuando de pronto se sintió indispuesto y fue trasladado al Hospital de las Cinco Llagas. Allí, el mercader, que padecía una grave enfermedad de la época, fue cuidado por las monjitas de dicho hospital hasta que falleció.

Al no encontrar a la familia del muerto y sobre que provenía de Italia, sus pertenencias pasaron a manos de las monjitas. Su única pertenencia era un pequeño zurrón, en el cual, al ser abierto por las monjas, hallaron el busto de una Virgen bellísima, la cual sería conocida en el barrio, por su advocación y barrio donde se encontraba: Ntra. Sra. de la Esperanza Macarena.
 Se dice que dicho mercader iba al Nuevo Mundo con el firme objetivo de vender ese busto sublime, y que milagrosamente, se quedó en Sevilla."
 Esta bella leyenda ha sido contada de padres a hijos, abuelos y nietos...y es así como ha llegado este bello relato hasta nuestros tiempos.

Se relató posteriormente, sobre esta preciosa imagen de Ntra. Sra. que ,en el proceso de su restauración, la cual se ejecutó arriba, en su Casa Hermandad, Todas las noches se quedaban a vigilar un grupo de personas de la hermandad ,es decir, una noche le tocaba a los acólitos, otras a los armaos, costaleros, capataces , miembros de junta...

 La imagen de la Esperanza estaba tras un cristal a la vista de todos los que la vigilaban. Una noche lluviosa, estando de guardia el grupo de costaleros y el capataz de la Esperanza, (otros cuentan que en esta noche lluviosa se resguardaron los " vigilantes " bajo un pequeño alero, frente una ventana desde la que se veía las espaldas de la virgen. Y desde ahí...) pudieron ver atónitos como la virgen levantaba su brazo tomaba con ella el manto y lo lanzaba al suelo. Tal fue la impresión de los "vigilantes" que salieron todos corriendo.

Cuando buscaron al prioste D. Francisco Arquillo y al hermano mayor para que fueran, una vez que llegaron y entraron en la habitación éste confirmó lo visto. El manto de la Esperanza estaba caído en el suelo y D. Francisco le volvió a colocar el manto. El mismo capataz que estuvo de guardia esa noche, contó todo esto en un programa de Semana santa de Sevilla.

Este hombre también cuenta que ha visto a la virgen respirar... (esta leyenda parece más improbable, ya que en los procesos de restauración, la imagen nunca va vestida, e incluso se suelen hacer en el taller del imaginero-restaurador, pero la pongo aquí, porque aparte de bonita y romántica, los milagros y designios de Dios son inexplicables e inescrutables, aparte de que si no fueran ciertos, no creo que un capataz de una Imagen y Hermandad ,tan conocida en Sevilla, fuera a comprometer su dignidad y estado psíquico frente al público, si no hubiese un trasfondo de verdad...)

Una noche, a altas horas de la madrugada, intensa lluvia y en un enclave sin igual, la Basílica de la Macarena, sucedió lo siguiente:
 Abelardo, capillero o sacristán de la Macarena, se encontraba durmiendo, dadas las horas. En mitad de la noche la alarma de la iglesia suena, se levanta corriendo se medió viste y sale corriendo hacia el interior de la iglesia desde su habitación.
 Comienza la observación y para su horror la Reina de San Gil no está en el altar. Empieza a recorrer el recinto y sigue sin aparecer.

Al cabo de un rato suena el timbre de la casa Hermandad...
 ”-¿Quién podrá ser a estas horas y en esta situación? “Se preguntó Abelardo.
 Aligera la marcha y llega a la puerta.
 Abre y observa a una señora ataviada con unos chubasqueros negro y la mirada baja.
 Pregunta Abelardo ¿Quién es usted señora?
 Cuando la mujer levanta el rostro no es otra que la dueña de la casa.



La mujer fantasma del Larco Herrera.

Esta leyenda tiene como lugar de manifestación el distrito de La Esperanza, exactamente dos cuadras pasando la Avenida Indoamericana y casi detrás de la Capilla Jerusalén; en ese lugar, hay una calle en curva.


Para los que pasan ahí de noche sienten un ambiente muy cargado; para colmo, la calle en curva da a un parque que de noche y con las luces, sus árboles aparecen ante el espectador como si de figuras humanas contrahechas se tratasen.

Ya sean personas que pasan por el lugar caminando o en auto, la historia es prácticamente la misma: al ingresar a la calle de la curva, y antes de llegar a la esquina, aseguran que se oyen nítidamente gritos de una mujer.

Ni bien uno voltea, puede ver en medio de la pista a una mujer gritando y llorando con las manos levantadas: no es joven ni vieja, pero sus gritos son aterrorizantes. En más de una oportunidad, se le aparece en medio de la calle, gritando a los conductores que por ahí transitan: más de un accidente se ha reportado,… y los conductores aseguran haber realizado una maniobra de último instante, tratando de no atropellar a la mujer que gritaba en medio de la calle…

Si uno pregunta a los serenos del distrito o a los guardias particulares, te responden: “¿que, tú también la viste?; todos los años no falta alguien que te cuenta que hay un señora llorando en medio de la pista y que cuando uno se le acerca desaparece y luego te empieza a seguir preguntándote a gritos por su hija...”

Otro testimonios aseguran que una cuadra más arriba de la famosa curva es donde ocurre que, cuando uno camina solo por ahí, a veces escucha pasos a su costado (así uno este detenido), pero si volteas, escuchas un risa de mujer y de inmediato obtienes un arañón en la mano, por voltear,..

Otro testimonio recogido de dicha aparición relata que un vecino que vive en Trujillo - calle próxima a la curva-, un joven ve que una dama estaba caminando sola por la curva y se dedicó a seguirla, a silbarle y piropearla pero esta no se detenía así que decide alcanzarla y se pone a caminar a su costado, diciéndole cosas, piropeándola hasta que esta se detiene, pero sin voltear y él le dice: “tú no eres de acá, ¿a quién estas buscando?”. Ella voltea y mostrándole una cara totalmente en descomposición, le toma la mano y le hace una herida en el brazo, mientras le grita: “¡ESTOY BUSCANDO A UN VIOLADOR¡”, y luego desaparece, atravesando las paredes del Larco Herrera.



 LA LEYENDA DE LAS HUACAS DEL SOL Y LA LUNA


Cuenta la leyenda que durante la “era de los gentiles”, dos hermanos, habitantes del lugar, encontraron una pequeña serpiente de dos cabezas a la que adoptaron, llevándosela a vivir con ellos. Este animal no era una serpiente común, era un demonio que crecía día a día, de manera exponencial, conforme se alimentaba. Cuando la serpiente alcanzó el tamaño de un hombre, los habitantes del pueblo obligaron a los hermanos a deshacerse de ella, pues ponía en peligro no sólo la vida de los animales que criaban, sino la de los mismos vecinos. Muy a su pesar, los hermanos condujeron a la serpiente hasta el mar donde, con engaños, la abandonaron. La serpiente, al darse cuenta de que había sido abandonada, inició el viaje de regreso a la casa de los hermanos.


En su camino, el ofidio de dos cabezas fue comiéndose todo lo que encontraba a su paso, incluidos hombres y animales grandes, como las llamas, ganando cada vez más y más tamaño. Uno de los vecinos del pueblo, la vio venir a lo lejos y dio la alarma en el pueblo. Todos sus habitantes emprendieron una huida que los llevó hasta las faldas del cerro que ahora se conoce como cerro Blanco.



En el momento en que la serpiente de dos cabezas llegó a ponerse a tiro para devorarlos, el cerro Blanco se abrió y por él entraron todos los pobladores de la aldea, cerrándose a su paso. Cuando el peligro pasó, los hombres salieron desde las entrañas de la montaña tras lo cual esta se cerró. La línea negra que atraviesa el cerro Blanco sería la cicatriz que quedó tras esta experiencia sobrenatural. Viendo que este cerro era mágico y que el dios de la montaña les había ayudado a ocultarse de la serpiente, los hombres construyeron en su honor el templo que ahora conocemos como la Huaca de la Luna y vivieron a sus pies, fundándose la ciudad que ahora los arqueólogos y conservadores tratan de entender, desentrañando sus secretos para el mundo.


IMPORTANCIA DE LAS LEYENDAS:
Las leyendas son parte de la cultura de un país, son nuestra identidad, es decir las personas de este distrito nos identificamos al escuchar o leer esas leyendas.






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